domingo, 8 de abril de 2007

DESCUBRIR TU PROPÓSITO DE VIDA

EL PROPÓSITO CREATIVO DE VIDA
Y LA MOTIVACIÓN

Por
Fausto Izcaray Yépez
[1]

Los hombres de espíritu libre, que viven únicamente para el conocimiento, .... se arreglarán para vivir de manera que un gran cambio en la fortuna pública, e incluso una revolución en el orden político, no sea al mismo tiempo la ruina de su vida. Todas estas son cosas a las que aplican la menor energía posible, para sumergirse con todas sus fuerzas reunidas y, en cierto modo, con una respiración amplia en el elemento del conocimiento. Así pueden tener la esperanza de bucear profundamente y quizá hasta ver bien en el fondo.
[2] Federico Nietzsche

Con frecuencia se nos acercan personas
[3] en el mundo empresarial y en la vida cotidiana para solicitar que intervengamos para aumentar la motivación de ellos mismos o de sus subordinados en ambientes de trabajo y en la familia. Puede sentir el lector que es un signo de estos tiempos el perder la brújula que inspire nuestras acciones y las de quienes dependen de nosotros en el ámbito familiar y laboral. Sin embargo, la historia de la humanidad demuestra que siempre ha habido evidencias de la necesidad del humano de encontrar las respuestas a estas inquietantes preguntas: ¿Quién soy? ¿Qué hago acá? Y otra, no menos inquietante: ¿Por qué razón vivo? La búsqueda de motivos para seguir viviendo, aprendiendo, trabajando y compitiendo en la aldea global en la que se ha convertido el planeta - y que fue predicha por Marshall McLuhan con excelente precisión metafórica -, es el principal reto no sólo en el ámbito personal sino también en el ámbito gerencial de las organizaciones.
¿Qué hacer para sentirme lo suficientemente motivado como para inspirar a otros – empleados, hijos, alumnos – a lograr niveles de desempeño extraordinarios en sus respectivos ámbitos de manera que sean satisfechas las expectativas del mercado – en el caso laboral y en el educativo – y de la población en el caso de los servicios públicos? ¿Cómo debo actuar para no desesperarme y deprimirme en la situación actual de nuestro contexto social en donde las oportunidades económicas se han deteriorado dramáticamente para el común de los venezolanos imponiendo severas limitaciones en nuestra capacidad de consumo?
Obviamente que lo primero es encontrar fuerzas internas para usar mi creatividad y lograr recursos necesarios para mi supervivencia y la de los míos. Y aún si no se trata de sobrevivir, sino de competir como sería el caso de una organización, la necesidad es una: obtener la suficiente motivación para actuar.
En el mercado han existido desde hace tiempo diferentes enfoques sobre la motivación. Algunos de ellos basados en conocidas corrientes psicológicas que usan las técnicas propias de esas escuelas y que tienen éxito cuando son usadas por expertos. Sin embargo, recientemente, los estudios integrales del ser humano han encontrado que la fuente de motivación más poderosa es el descubrimiento del propósito creativo de vida y alinearse con él en las diversas áreas del trabajo y la vida.
Descubrir la misión o propósito de vida es a veces un proceso sencillo: se trata simplemente de describir el cargo o función de la persona. Esto ocurre con quienes se sienten bien con lo que hacen. Mas otras veces no es tan obvio y es necesario realizar unos ejercicios de introspección o reflexión, comunicándonos con nuestra mente inconsciente para que sobrepase las anclas establecidas artificialmente por la andanada publicitaria del mundo actual. A decir de Víctor Frankl, cada persona tiene una vocación propia que se conoce por un proceso de exploración personal. Para ese autor descubrimos más que inventamos nuestra misión en la vida. Frankl fue el creador de la Logo terapia y de un conmovedor libro titulado El hombre en busca de sentido
[4], en la cual narra sus experiencias como prisionero de campos de concentración nazis en los que tanto él como sus compañeros de prisión fueron sometido a las más abyectas y horrendas condiciones que pueda que un ser humano pueda experimentar por mano de otros seres humano. No obstante, algunas personas sobrevivieron gracias a encontrar la sabiduría interna para elegir la actitud personal ante ese cuadro excepcionalmente negativo de circunstancias. Frankl cita a Nietszche: “Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”.
Muchas personas buscan su propósito de vida, erróneamente, en las imágenes implantadas por los falsos valores de la publicidad comercial que sustenta la patética sociedad del consumo. Así, si interrogamos superficialmente al hemisferio cerebral izquierdo ( al que se le atribuye el pensamiento racional, lógico) de cualquier joven moderno, con frecuencia recibimos respuestas tales como “ comprarme autos último modelo cada año”...”tener fama y que las chicas y los chicos me adoren y se mueran por mí”.. .”ganar mucho dinero”... etc., etc.
Sin embargo, la misión es algo diferente y para explorar nuestra mente inconsciente necesitamos previamente aclarar su ámbito. Para ello ofrecemos una guía inspirada en los escritos de Covey
[5] :

1. Representa tu motivación o tendencia más profunda. Es el producto de conectarte con tu yo más profundo.

2. Es la aplicación de los dones más auténticos de tu ser. Lo que sientes que te hace vibrar. Lo que te produce la más profunda satisfacción. Es la expresión más auténtica de tu capacidad de contribuir con el mundo, con otros seres, contigo mismo.

3. Trasciende tu propia comodidad o interés físico inmediato.

4. Se basa en valores o principios que son benéficos para la vida, el planeta, lamente y el espíritu.

5. Tiene relación e influye en todos los roles de tu vida.

6. Cuando lo escribes y lo recuerdas te inspira a tí. No está escrito para impresionar a otros.
El propósito creativo de vida es la base para vivir una vida con mejor calidad y para sembrar en el mundo semillas de luz. Sobre esto, un gran escritor alemán nos legó el siguiente pensamiento:
“Respecto al hombre que sabe lo que quiere, que trabaja incansablemente en su perfeccionamiento, que conoce los medios para alcanzar su fin, y sabe elegirlos y emplearlos, me parece de menor importancia que persiga un fin grande o mezquino, digno de encomio o de reprobación. Créame Usted, la mayor parte de las desgracias y de lo que se llama malo, es debido únicamente a que los hombres son demasiado indolentes como para estudiar sus fines y para empeñarse en lograrlos, luego de haberlos reconocido”. Johann Wolfgang GOETHE (en Emil Ludwig. La Sabiduría de Goethe, México: Editora Latino Americana, 1.952, p. 217) .

Las personas que logran vivir alineados con sus propósitos creativos de vida encuentran la motivación en sus propias fuentes internas mayormente y demuestran una incansable energía para realizar sus acciones. En las experiencias de consultoría vemos que esas personas son las que liderizan equipos que logran sobrepasar las metas fijadas por la gerencia. Por ello, cada vez más las organizaciones buscan promover experiencias de adiestramiento que faciliten esta búsqueda. Con ello logran empleados más maduros, conscientes, con un alto sentido de responsabilidad y con los más altos nieveles de eficiencia, bases de la competitividad en esta Aldea Global, del Tercer Milenio. De igual forma, estos se convierten en excelentes padres motivadores de la búsqueda del propósito creativo de vida en sus hijos que logran, a su vez, mejores personas, mejores estudiantes y mejores ciudadanos.


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[1] Licenciado en Periodismo, UCV y Doctor en Comunicación y Psicología Social, Universidad de Wisconsin. Master Practitioner y Trainer en Programación Neuro Lingüística (PNL).
[2] Federico Nietzsche, Humano, Demasiado Humano, 291, en Obras Inmortales, Pág. 762., Madrid: EDAF, 1972.
[3] El autor usa deliberadamente la libertad literaria de escribir en primera persona del singular como una técnica de la PNL para producir determinadas representaciones mentales en los lectores.
[4] Editorial Herder, Barcelona, 17ª. edición, 1995.
[5] S. Covey y otros (1995) Primero, lo Primero. Barcelona: Paidós.

EL LIDERAZGO NECESARIO

EL LIDERAZGO NECESARIO PARA EL NUEVO MILENIO
Por Fausto Izcaray
[1]


“Dos Almas, hay de mí, imperan en mi pecho y cada una de la otra anhela desprenderse. Una, con apasionado amor que nunca se fatiga, como con garras de acero a lo terreno se aferra; la otra a trascender las nieblas terrestres aspira, buscando reinos afines y de más alta estirpe”. Johan Wolfgang Goethe, Fausto.

Giles Pajou, un gerente de la rama francesa de la empresa sueca Pharmacia, definió el liderazgo como “el crear a un mundo al cual las personas quieren pertenecer” lo que resume muy bien el tema principal de este artículo. El liderazgo necesario en los próximos años, para Carora, Torres y para el mundo en general es aquel que obtenga como resultado ese deseo de pertenecer en las personas.
A la mayoría de nosotros no nos gustaría vivir en un mundo regido por el odio, la exterminación de otros seres humanos, la miseria o la violencia, tal como, por ejemplo, era la Alemania Nazi bajo el régimen del terror de Hitler. Reconozco que existen unos cuantos cultores del neo nazismo en países de Europa y en los Estados Unidos pero la tendencia general no parece estar en ese sentido. Más bien la gran corriente de los deseos humanos se dirige a buscar una orientación que le de sentido a sus vidas, dentro de una posibilidad de vivir con dignidad y paz.
En un reciente artículo de Pynchas Brener
[2], el sabio rabino, señala que los seres humanos tenemos una dualidad. Somos parte de la creación divina junto con otros habitantes de este planeta, especialmente los animales, pero al mismo tiempo el ser humano es la única creación de Dios que es capaz de tener conciencia de sí mismo y de observar esa conciencia. Yo sé que existo y me doy cuenta que en este momento pienso sobre mi existencia y ésta existe en una naturaleza a la cual puedo observar. Y yo agrego, el hombre adquiere conciencia de sí mismo, de la naturaleza y puede, separado de ambas, observarlas si llega a estados de desarrollo que le permitan el darse cuenta. Se trata de un esfuerzo por llegar más allá, por mejorar tanto su propia condición como la del mundo imperfecto en el que vive, incluyéndose en esa imperfección. De hecho, así como el humano es capaz de ese nivel de conciencia, lo que le otorga la capacidad de conversar, dialogar con la divinidad, tiene también un lazo muy fuerte, hasta ahora indestructible con las creaciones que conviven con él en la naturaleza y que lo lleva a reaccionar como los animales, instintivamente y emocionalmente, perdiendo la capacidad de observarse a sí mismo y demostrando la más abominable capacidad de una salvaje crueldad con sus semejantes. Observamos a diario cómo seres humanos asesinan, golpean y violan a otros seres humanos en nuestro propio país.
Es necesario entender que existen en nosotros dos naturalezas en constante relación dialéctica: aquella que nos recuerda que fuimos hechos “ a imagen y semejanza de Dios” y, la otra, cuyo origen metafórico está en el polvo de la tierra del cual dice la Biblia que fuimos creados, es decir el origen de un instinto bestial que nos acerca al reino animal y vegetal. En esa dualidad está ofrecida una opción que debemos escoger. ¿De qué manera va el hombre a cumplir su papel en el mundo?
Estando en un mundo imperfecto el hombre debe buscar las pistas, las señales de cuál es su misión y es su opción desde el mismo momento en que optó por comer de la fruta del árbol del bien y del mal, como acto afirmativo de separación de lo pre-establecido. El libre albedrío nos obliga a tomar responsablemente un camino: vivir para hacernos mejor y hacer mejor al mundo. En muchos de los escritos sapienciales de la humanidad se nos señala ese camino. Como lo dice Brener: “incumbe al hombre el deber de asociarse a Dios en el proceso del perfeccionamiento del universo”
[3]. Así, la afirmación de Giles Pajou que encabeza este escrito es una forma de describir la tarea de un líder, de cualquier líder en cualquier ámbito de la vida, bien sea público, social, de la comunidad, de las empresas y del espíritu, trabajar con responsabilidad por crear un mundo al cual las personas quieren pertenecer.
Por ello, estoy convencido de que necesitamos líderes capaces de crecer interiormente para que puedan llegar al nivel de conciencia que les permita observarse a sí mismos en función de un propósito mayor. En oposición a este modelo, tenemos al hombre conectado con lo más primitivo de su naturaleza e incapaz de superar sus más bajos instintos, atrapado en reacciones originadas por una visión miope, materialista e incapaz de ascender y observar un propósito más elevado de su liderazgo. Ejemplos de esto son: es el empresario incapaz de darse cuenta que su habilidad creadora y generadora le fue dada para crear prosperidad para sí, para los suyos y para los demás. Es el gobernante que se aferra a una visión maniquea y excluyente de su gestión, promotora de las más primitivas reacciones en el pueblo. Es el ciudadano que no reconoce su responsabilidad en hacer de su vecindario, su comunidad un mundo al cual todos queremos pertenecer.
¿Y cómo ayudarnos a alinearnos con ese propósito en un rol de liderazgo? Para ello sugiero el enfoque de Robert Ditls de los niveles neurológicos del pensamiento.
Nivel Espiritual: la visión. El primer paso es desarrollar una visión: ¿Cómo quiero que sea este municipio, esta nación, esta ciudad o esta organización? Es necesario conectarse con un propósito más amplio preguntándonos ¿ a qué o a quién sirvo al promover esta visión? ¿A Dios, a la humanidad, al universo, a un sistema mayor a mí tal como, la nación, o la comunidad?
Nivel de identidad: la misión. ¿Si yo tengo la visión anterior, quién soy o quiénes somos, cuál es nuestro rol en el proceso de hacer que esa visión se haga realidad?
Nivel de valores/creencias: ¿Qué valores sigo en qué creo si estoy cumpliendo ese rol para lograr que esa visión sea una realidad? En otras palabras ¿qué valores están implícitos en esto?
Nivel de capacidades: ¿Qué capacidades o habilidades tengo para llevar a cabo esa misión? ¿Qué capacidades necesito desarrollar o aprender para cumplir con éxito esa misión o rol?
Nivel de conductas: las acciones. ¿Cuáles son las conductas, las acciones que debo llevar a cabo y que me permitirán usar mis capacidades y que están en línea con mis valores para desempeñar la misión que me llevará a hacer realidad esa visión? Acá incluye los planes o programas a desarrollar en formás cónsonas con los valores.
Nivel de contextos: ¿En que sitios, ámbitos o contextos y en que tiempo voy a realizar esas acciones?
Un aspirante a líder, en el sentido de Giles Pajou, podrá alinear toda su estructura neurológica si realiza este ejercicio y escribe sus resultados. Cada vez que se encuentre confundido o estancado en un círculo vicioso es conveniente revisarlo y recordarlo. Basta con escribir los 6 niveles en papeles y ponerlos en línea en el suelo. La persona se para en el nivel de contexto y recuerda y revive lo que pensó y sintió cuando escribió el resultado de esta experiencia. Luego se mueve al Nivel de Capacidades y hace lo mismo. Paca cada nivel repite la experiencia hasta llegar al nivel espiritual de la Visión y dejar que su mente le produzca las representaciones que le conectan con algo superior. Después de sentir un tiempo lo que necesita en ese nivel superior va regresando nivel a nivel, parándose en introspección por un rato, y dejando que su mente haga los arreglos para alinearse, integralmente, con la visión, la misión, los valores, las capacidades, las conductas y los contextos, con una conciencia de propósito, en una actitud de respeto y de receptividad. Es, en definitiva, una conversación con su sabiduría interna y con lo superior. Es decidir por la opción de la responsabilidad que implica el aceptar ser una creación a imagen y semejanza de Dios.
[1] El autor es Ph.D. en Comunicación y Psicología Social. Es facilitador del curso de Liderazgo Ambiental del Smithsonian Institution en Washington y ha sido profesor invitado del IESA, Caracas.
[2] “La transformación fundamental del ser humano”, El Nacional, 23/08/2000.
[3] “Dios creó un mundo imperfecto”, El Nacional, 17/11/99.

NEGOCIAR CON LA PNL

LA SEXTA DISCIPLINA:
EL ARTE Y LA CIENCIA DE NEGOCIAR
Con la PNL

Por
Fausto Izcaray, Ph.D
.[i]


El mundo actual se caracteriza por el acceso instantáneo a las informaciones que nos llegan de un incontable número de fuentes. La Aldea Global, pronosticada en los 70 por el canadiense Marshall McLuhan, nos enfrenta con la realidad de un mercado cada vez más globalizado en el que las empresas transnacionales compiten con su tecnología, la calidad de sus productos y servicios en casi todos los países del mundo. Una extraordinaria multiplicidad de situaciones generadas en lejanos escenarios, son acercadas a nuestra atención con una especie de “zoom mental” por los medios de comunicación y por Internet. Las empresas y las organizaciones se ven obligadas a adaptarse enfrentando una extraordinaria diversidad de intereses y enfoques. Esto impone la necesidad de negociar las posiciones e intereses de una gran diversidad de protagonistas como parte sustancial de la vida diaria de las personas y de las organizaciones y como condición necesaria para sobrevivir y lograr el éxito deseado.
Peter Senge ha descrito en sus brillantes libros lo que él denomina la Quinta Disciplina, que se identifica como la capacidad de entender el funcionamiento de los sistemas y la habilidad de ver a la realidad como un sistema integrado por subsistemas complejos. La Sexta Disciplina para el gerente exitoso de hoy será, necesariamente, la que le provea de las habilidades para negociar con un sinnúmero de contrapartes, utilizando principios y valores cónsonos con el enfoque del ganar/ganar, logrando al mismo tiempo la mayor eficiencia en los procesos de negociación.
Necesitamos reconocer nuestra interdependencia como habitantes de este planeta.
Las situaciones del globo nos afectan a todos y el acercamiento producido por las tecnologías de las comunicaciones nos advierten de hechos lejanos que afectan nuestra vida cotidiana. Hemos aprendido que un conflicto en el Medio Oriente afecta a los precios del petróleo y hace que el presupuesto nacional y hasta el PTB (Producto Territorial Bruto) se vea directamente afectado. Empresas con sus casas matrices en cualquier parte de la geografía mundial compran empresas nacionales y toman decisiones que afectan a nuestras vidas. En fin, ya no podemos decir, como sugieren algunos sectores conservadores “cierro mis fronteras y me hago el desentendido para que los problemas no me afecten”. La técnica del avestruz – meter la cabeza en la arena – resulta muy peligrosa para la supervivencia y el bienestar de la nación y las organizaciones que gerenciamos. Por ello, para lograr el éxito en cuanto a los objetivos de esas organizaciones es imperativo el manejar con maestría la sexta disciplina: la negociación.
¿Qué es negociar?
La palabra negociar de acuerdo al DRAE, viene del Latín negotiãri, y significa “tratar y comerciar, comprando y vendiendo o cambiando géneros, mercadería o valores para aumentar el caudal”. También significa: “Tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro”. Un tercer significado dice “ Tratar por la vía diplomática de potencia a potencia, un asunto, como un tratado de alianza, de comercio, etc.”.
Hace poco un diario nacional publicaba una afirmación sobre la decisión de empresas transnacionales de confiar cada vez más en el arbitraje que en los juicios en tribunales y el diario agregaba que esto se debía a lo poco confiable que resulta la justicia venezolana. Por supuesto que no podemos afirmar que los tribunales nacionales sean idóneos, más no creo que las grandes corporaciones globales se inclinen hacia el arbitraje por las razones señaladas por el periódico sino porque es una tendencia global el preferir la negociación más que el conflicto. De hecho el Proyecto de Negociación de la Universidad de Harvard ha venido produciendo una gran cantidad de materiales sobre el tema y su fundador el Dr. Roger Fisher, Profesor emeritus de esa universidad y co-autor con William Ury del clásico Getting to Yes: Negotiating Agreement Without giving in (Llegar al Sí: Negociar sin rendirse) (Penguin Books, 1983, 1991) escribió un ensayo en forma de carta que supuestamente dirige un Presidente de una corporación a su asesor legal [1] y en la cual se queja de los altos costos que esa empresa paga por litigios (honorarios de abogados, tribunales e investigaciones) y propone estudiar otros métodos alternativos al litigio o pleito judicial entre los cuales está el arbitraje de una tercera parte. De manera que se trata de una tendencia mundial para la cual deben estar preparados nuestros directivos y gerentes. A esto lo llama Fisher ADR (Alternative Dispute Resolution – Alternativas para la Resolución de Disputas o ARD en español). Fisher y Ertel citan varias opciones: negociación, arbitraje obligatorio, arbitraje consultivo, arbitraje de oferta final, juicio privado, evaluación neutral temprana entre otros.
El método Harvard y la PNL
El método que Fisher y Ury proponen y al que llaman la negociación basada en principios se basa en cuatro puntos:
1. Separar a las personas del problema.
La PNL ofrece la técnica precisa de adoptar al menos tres posiciones perceptivas: Yo mismo, la otra persona y la posición de un observador disociado de las emociones del proceso. Además el uso de técnicas concretas para lograr estados fisiológicos/mentales deseados a voluntad tales como el anclaje y el círculo de la excelencia, le permite a usted mantenerse en una actitud positiva mientras la otra persona descarga sus emociones en una situación conflictiva.
2. Enfocarse en los intereses, no en las posiciones.
En PNL enseñamos las formas del lenguaje apropiadas para lograr precisar los criterios, indicadores de estándares, asociados internamente a reacciones físicas y emocionales y a valores centrales de la persona. Además, la técnica OREO ( Especificar Objetivos; evaluar la Realidad actual Vs. la deseada – brecha -; establecer la Evidencia de cómo vamos o cómo nos sentiremos cuando lo logremos; y Operaciones, qué específicamente haré o haremos (pasos concretos) para lograrlo) nos enfoca en los verdaderos intereses beneficiosos para ambas partes (ganar/ganar).
3. Crear opciones para ganancia mutua.
Es lo que en PNL se llama Chunking Up (ampliar el sentido, el marco o el significado). Buscar un nivel o una dimensión más alto o macro para comprender la comunidad de intereses. Israel y Palestina están en conflicto porque defienden posiciones. Si quisieran negociar podrían ver que ambas naciones buscan afirmar sus creencias en un Dios que promueve valores de amor y de solidaridad hacia los demás y que a ambos pueblos les es muy importante el respeto a las creencias religiosas no importa cuales sean. Ambos han sufrido suficientes persecuciones como para buscar el respeto a la vida y a las culturas como la base para negociar. Y, sin embargo, las emociones ligadas a las posiciones no permiten que la negociación fluya. Cuando las partes utilizan el paradigma antiguo de posición fuerte Vs. posición débil alguien sale perdiendo y los resultados pueden ser muy negativos a la larga. Recuérdese la paz impuesta a Alemania en la I Guerra Mundial y sus resultados nefastos: la Alemania Nazi y la II Guerra.
4. Usar criterios objetivos
Si se ha hecho bien el trabajo en cuando a los criterios, cierres parciales de una venta o acuerdos parciales van construyendo el resultado propio de un cierre con broche de oro. Es en este proceso en el cual la PNL provee las herramientas únicas y poderosas para llevar a las partes a un acuerdo satisfactorio para todos.
En una negociación hay que estar preparado para que los resultados sean diferentes a las posiciones iniciales de los socios de la negociación. La negociación es un proceso de comunicación entre dos partes con el propósito de lograr una decisión conjunta.

[1] R. Fisher, Quien paga, manda, en Danny Ertel (compilador) Negociación 2000, McGraw Hill, 1996, Pp.17-34.

[i] Obtuvo su doctorado en Comunicación y Psicología Social en la Universidad de Wisconsin. Es Master Practitioner y Trainer de Programación Neuro Lingüística (PNL) formado en NLP Comprehensive, Colorado, USA. Es consultor gerencial. E-mail: izcaray@gmail.com