Fausto Izcaray, Ph.D. Coaching con PNL. Dinamizar la Organización

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viernes, 28 de noviembre de 2014

EL LIDERAZGO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Por Fausto Izcaray, Ph.D.

EL LIDERAZGO Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Por
 Fausto Izcaray, Ph.D.[1]
La emocionalidad y conductas del líder, a cualquier nivel de una organización, impactan y definen las emociones y comportamiento de los demás. Un jefe malhumorado, despiadado  e inflexible crea una organización tóxica, llena de personas angustiadas, temerosas o resentidas, que sólo producen resultados mediocres y desperdician las oportunidades de mejorar en su desempeño y en su carrera, las cuales se presentan cada día.[2]
Como lo afirman Goleman, Boyatzis y Mackee, un líder que sabe alinearse con su gente y cuyas palabras resuenan positivamente en ellos,   produce seguidores para quienes cualquier reto o desafío es superable. Al final, es una cadena que desemboca en dividendos o pérdidas.
El nivel de inteligencia emocional del líder, si es alto, produce un clima laboral  en donde el compartir información de trabajo, la confianza, la coordinación de tareas, una  saludable toma de riesgos y el aprendizaje florecen.
Cuando los empleados y trabajadores viven tensos y temerosos pueden ser productivos a corto plazo, y sus organizaciones pueden lograr buenos resultados que, lamentablemente no duran en el tiempo.
En la difusión o contagio del estado emocional positivo o negativo  del líder, son importantes las neuronas espejo de nuestro cerebro. Se activan cuando una persona[3] ejecuta una acción y otra la imita sin darse cuenta.  El bostezo contagioso es un ejemplo de eso. Son llamadas las neuronas de la imitación[4] que actúan como receptoras de gestos, tonos de voz, posición corporal y estados emocionales. Así, cuando un jefe lideriza negativamente o positivamente, produce una corriente emocional que, comenzando por las neuronas espejo, se difunde entre subordinados como la electricidad a través del cableado. Las neuronas espejo son “copionas”, de manera que el impacto del estado emocional del jefe contagia, cual epidemia neurológica a sus subordinados y seguidores[5].
Si un líder quiere lograr una cadena de contagio motivadora, inspiradora y energizante necesita estar normalmente en un estado optimista, con entusiasmo, en un modo que transmite “vamos a lograrlo” y ante cualquier problema  su actitud debe ser de “esto lo resolvemos” y “sí podemos”, lema usado por  El presidente Barak Obama en su campaña electoral de 2008 que lo llevó a ser el  primer  Presidente negro en los Estados Unidos.
“El líder convence, no con argumentos racionales sino con argumentos emocionales” positivos como afirma Boyatzis”.[6]
 Las dos formas del liderazgo se pueden representar gráficamente  de acuerdo a Denton Roberts[7]. Veamos un par de gráficos:
                                          GRÁFICO 1

 












  Roberts explica que una persona maneja una cierta cantidad de energía vital para lograr sus metas en un día cualquiera. También para alcanzar sus metas en la vida. Y esa energía se puede usar para la espiral negativa siendo un líder disonante, causante de estrés y de temor o para la espiral positiva, actuando como líder que logra que sus subordinados resuenen con su visión y metas con entusiasmo  y confianza. Ambas espirales o circuitos producen resultados diferentes, los cuales se puede ver en el siguiente gráfico 2.

   Gráfico 2
                                          










En la espiral negativa el líder disonante  actúa amenazando, lo que produce conexiones negativas con su gente. Es el viejo paradigma de la psicología: acercarse a lo agradable o apartarse del dolor.  Observe que la cadena al final del ejercicio del poder con el estilo disonante lleva al conflicto lo que hace peligrar las metas. Si tienes un jefe que te recrimina todo el tiempo no vas a sentir conexiones agradables con él o ella. Si quieres darle una información, ya vas receloso de la reacción irritada y de la crítica que vas a recibir, probablemente descalificando tu labor. En un proceso de comunicación en el que esperas un regaño la comunicación tiende a ser confusa, no es abierta y clara. Quizás el siguiente paso es actividad destructiva o errática o deficiente. Denton describe el método de la espiral desempoderadora del líder disonante:  1) Culpar, 2) Ridiculizar, 3) Humillar, 4) Crear expectativas irreales,  y 5) Excluir, es decir, no hacerte sentir partícipe de las decisiones sobre tu tarea.
Este circuito produce estrés en los subordinados. Ya se sabe que en estrés el organismo produce altos niveles de adrenalina y cortisol que afectan la capacidad de razonamiento y cognición. Esto disminuye la habilidad para enfocarse en el problema y sus soluciones. Cuando el jefe regaña y descalifica la persona centra su atención en la amenaza del jefe y no en la solución del problema.
La espiral positiva, por el contrario, tiene el siguiente método: 1) Aceptar (a la persona), 2) Comprender, 3) Elogiar[8], 4) Crear expectativas realistas, 5) Incluir a tu gente, hacerle sentir que participa en decisiones sobre su trabajo.


La Inteligencia Emocional (IE), de acuerdo numerosos estudios en diferentes países, es el factor que más impacta los resultados económicos en las organizaciones. Son los líderes con un alto nivel de IE los que generan el entusiasmo, que logran que florezcan en sus subordinados lo mejor de ellos y usan el método de la “espiral positiva” los que cosechan resultados positivos a corto, mediano y largo plazo. Es la Programación Neuro Lingüística (PNL) la disciplina con las mejores herramientas para entrar en estados emocionales positivos y hablar en lenguaje que llega al inconsciente y al corazón de los seguidores. Así lo explicamos en otro trabajo.[9]










[1] El autor obtuvo su Ph.D. en Comunicación y Psicología Social en la Universidad de Wisconsin-Madison, USA. Es consultor y coach de empresas.
[3] Los experimentos se han realizado con
chimpancés y seres humanos.
[4] Usadas en la PNL[4], Programación Neuro Lingüística  en el proceso de rapport o Acompasamiento con otras personas.
[5] Goleman and Boyatzis Social Intelligence and the Biology of Leadership, Harvard Business Review,  september 2008.


[6] Video de clase magistral en el curso “Inspiring Leadership through Emotional Intelligence”, Coursera, Case Western Reserve University. Cleveland, Ohio.
[7] Denton L. Roberts with Frances Ann Thronson (1997) Find Purpose Find Power: Sing the Song in your Heart. Los Ángeles: Human Esteem Publishing, pp.66-69.
[8] Ken Blanchard, Thad Lacinak, Chuck Tompkins and Jim Ballard (2002) ¡Bien Hecho! Bogotá: Grupo Editorial Norma.

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