Fausto Izcaray, Ph.D. Coaching con PNL. Dinamizar la Organización

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martes, 27 de octubre de 2020

¿Por qué es Necesario el Liderazgo Inspirador?

 

Fausto Izcaray, Ph.D.

Muchas empresas confían en la cultura “corta cuellos” y “no tomamos prisioneros” – no hay tiempo para ser agradables. Pero los costos en el tiempo están empezando a mostrarse: permisos por enfermedad, desconectarse y desacoplarse en el trabajo y la falta de lealtad y compromiso con los objetivos de la organización. Los investigadores Emma Seppala y Kim Cameron, en un artículo publicado en Harvard Business Review reciente[1], demuestran cómo cada una de estas áreas es dañinas para la productividad en el tiempo.

Las investigaciones señalan que, en las empresas de alta presión – porque creen que bajo estrés los empleados se desempeñan mejor y trabajan más – el gasto en salud es 50% más alto que en otras organizaciones. Más aún, la American Psychological Association estima que más 500 billones de dólares son extraídos de la economía americana por causa del estrés en el trabajo y 550 millones de horas se pierden cada año debido al estrés en el trabajo. El 60% del 80% de los accidentes de trabajo también son atribuidos al estrés y más del 80% de las citas médicas son por estrés. Trastornos como síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares y mortalidad son debidas a la misma causa.

“El bienestar viene de un lugar y sólo de un lugar: una cultura positiva”. Los autores sugieren 4 formas –probadas en investigaciones – para que los jefes creen una cultura más positiva en el trabajo: promover las conexiones sociales, demuestre empatía, esfuércese en demostrar que ayuda, motive a su gente para que le diga las cosas.

Ser empático es clave para promover una cultura positiva de trabajo y para mantener la resiliencia cuando el trabajo se pone estresante. “Como jefe, usted tiene un tremendo impacto sobre cómo se sienten sus empleados”, escriben Seppäla y Cameron. “Un estudio de imagen cerebral encontró que cuando los empleados recuerdan a un jefe que fue grosero o falto de empatía, mostraron un incremento en la activación de áreas asociadas con la evitación y las emociones negativas mientras que lo contrario fue real cuando recordaron a un jefe empático”.

¿QUÉ RESULTADOS PRODUCE ESTO?

Un estudio de Gallup, realizado en 142 países del mundo, señala que sólo 13% se siente comprometido con su trabajo y la organización en la laboran. El estudio muestra que “La gran mayoría de los empleados mundialmente – el 63%- están no comprometidos, lo que significa que es menos probable que ellos inviertan un mayor esfuerzo discrecional en el logro de las metas y de los resultados organizacionales. Y 24% están activamente no-comprometidos, indicando que están descontentos e improductivos en su trabajo y están propensos a difundir negatividad a sus compañeros de trabajo.”[2]

Estos índices, entre otros hallazgos de muchas investigaciones recientes, muestran la verdadera cara del liderazgo disonante, el que muchos jefes usan por defecto, son una prueba de las inmensas pérdidas – no detectadas e ignoradas- que producen los ambientes negativos en las empresas. El mundo empresarial está tomando conciencia de esto y toma medidas al respecto. Ejemplo de ello son las numerosas corporaciones que están contratando programas de mindfulness o atención plena, para que sus líderes cambien el manejo de sus emociones y eviten su propio estrés y el de sus subordinados.

La ciencia les apoya en esa orientación

Hay suficiente evidencia de investigaciones realizadas por diversas universidades que señalan las posibilidades ciertas de que los jefes pueden cambiar su rasgos, temperamentos o tendencias de la personalidad con este tipo de programas. El Dr. Richard Davidson, director del Center for Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin, Madison USA afirma que una de las más importantes conclusiones que se pueden obtener con las recientes investigaciones es que, al contrario de lo que la neurociencia sostenía que los cerebros eran fijos en forma y funciones obedeciendo a la genética, hoy en día sabemos que esta imagen del cerebro estático es errada. Nuestros cerebros tienen una propiedad llamada neuroplasticidad, la habilidad de cambiar su forma y funciones en modos significativos[3]. Esto incluye cambios generados desde nuestros propios pensamientos e intenciones y de cambios de hábitos. Por medio del adiestramiento mental podemos modificar no sólo nuestros patrones de actividad cerebral sino la propia estructura del cerebro de forma que cambie tu patrón emocional[4].

Una forma eficiente de hacerlo es practicar las técnicas de la atención plena, cada día.

RESULTADOS DE LA ATENCIÓN PLENA

Las áreas del cerebro relacionadas con el control de las emociones y el bienestar aumentan de grosor y las hormonas del bienestar predominan en las personas que practican la atención plena (mindfulness). Y esos resultados se pueden lograr con tan solo 3 semanas seguidas de practicar entre 15 y 30 minutos por día los ejercicios de mindfulness.

Lo que dice uno de sus creadores:

“En este proceso de aprendizaje asumimos desde el principio que, mientras respiremos, hay más de bueno en nosotros que de malo, y eso por muy enfermos o desesperados que nos sintamos. Sin embargo, si esperamos movilizar nuestras capacidades interiores de crecimiento y sanación y nos hacemos cargo de nuestra vida en un plano diferente, se necesitará que invirtamos algún tipo de esfuerzo y de energía por nuestra parte.

El estrés de nuestras vidas es ya tan grande e insidioso que, cada vez con mayor frecuencia, la gente trata de entenderlo mejor y someterlo a su control personal. Se da cuenta de que es inútil esperar que algún otro mejore las cosas para ella. Ese compromiso personal adquiere mucha mayor importancia si sufrimos una enfermedad o una incapacidad crónica que añada más estrés a nuestra vida además del causado por las presiones cotidianas.” Dr. Jon Kabat-Zinn, profesor Emérito, fundador del programa Mindfulness Based Stress Reduction,- MBSR, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachussets, USA.

 


[1] https://hbr.org/2015/12/proof-that-positive-work-cultures-are-more-productive

[2] Gallup, October 8, 2013, State of the Global Workplace.

[3] https://centerhealthyminds.org/science/publications/books/the-emotional-life-of-your-brain   

[4] Richard J. Davidson, Ph.D. and Sharon Begley The Emotional Life of Your Brain. Penguin Group USA


La Auto-compasión y nuestras Voces Críticas

 

Fausto Izcaray, Ph.D[1].

En un libro de Kristin Neff[2] acabo de leer una magnífica descripción de nuestras voces internas (sub yoes) críticas, y es un breve párrafo del gran poeta T.S. Elliot:

¿Quién es este yo dentro de nosotros, este observador silente, severo y mudo crítico, quien nos puede aterrorizar y nos urge a actividades fútiles y, al final, nos juzga aún más severamente por los errores a los cuales sus propios reproches nos condujeron? T. Elliot. The Elder Stateman

Esa es la voz que atormenta y no nos deja avanzar y enfocarnos en nuestros objetivos, porque siempre nos va a criticar y a comparar con las súper mujeres o súper hombres que, para los parámetros de esta sociedad agobiante por sus ingentes demandas de triunfar, o trabajos que, con “jefes tóxicos” exigen, exigen y culpabilizan al menor asomo de debilidad por los subalternos. Al fin y al cabo, ellos se nutren del estrés que crean en sus empleados, como vampiros tóxicos que no los afecta la presión ni el estrés que causan en los demás.

Nosotros también llevamos internamente ese “alguien” que con su cotilleo crítico interno debilita nuestras energías y sabotea nuestros esfuerzos por lograr ensamblar y alinear nuestros esfuerzos por lograr nuestros objetivos y nuestros sueños. Para contrarrestar este círculo vicioso necesitamos desarrollar un sentido de auto compasión. Y sustituir esa voz crítica y debilitante por otro yo auto compasivo que sea nuestro amigo o amiga, incondicional.

La compasión no es lástima. En realidad, se trata de mostrar amabilidad y empatía y bondad con nosotros mismos. Un amigo interno que tiene fe en nuestras capacidades, por la compasión es un sentimiento humano que se manifiesta desde el contacto y la comprensión del sentimiento del otro. Si creamos esa voz amiga en nuestro interior con esas cualidades compasivas, nos llenamos de confianza en nuestras capacidades para aprender, cambiar, diseñar y trabajar confiados en el futuro que queremos.

Un buen coach puede ayudar al coachee a desarrollar ese yo interior auto compasivo, que te fortalece y te potencia.

 #autoconcepto #autoimagen #coachingdevida #liderazgoinspirador



[1] El autor, Periodista, egresado de la UCV, Caracas, obtuvo su Ph.D. en la Universidad de Wisconsin-Madison, es Master Practitioner y Trainer en PNL por el afamado instituto NLP Comprehensive, y Practitioner en Neuro Semántica, por la American Society of Neuro Semantics. Es un Coach Integral de líderes altos y medios en, organizaciones. De nacionalidad española. Actualmente vive en Madrid.

[2] Neff, Kristin (2011) Self Compassion (p. 18). Hodder & Stoughton. Edición de Kindle.